Hace mucho tiempo se habla del estrés, definido así por el Diccionario de la Real Academia Española:
“estrés.
(Del ingl. stress).
1. m. Med. Tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves.”
Otros nombres para el estrés, según el servicio MedlinePlus, “el portal de Internet de información de salud para el público de la Biblioteca Nacional de Medicina”, son “Tensión emocional, Tensión fisica” (fuente).
En el año 2000, advertía la Revista de la OIT (Organización Internacional del Trabajo):
“¿Trabaja más y lo disfruta menos? Si es su caso, no es el único. Un nuevo estudio1 de la OIT muestra que la salud mental en el trabajo se encuentra en peligro. Los empleados sufren agotamiento, ansiedad, un bajo estado de ánimo y estrés, factores que pueden provocar pérdida de trabajo. Los empleadores aluden una menor productividad, la reducción de beneficios y unos elevados índices de rotación de plantillas. En cuanto a los gobiernos, esta epidemia se traduce en una subida de los costes de la asistencia sanitaria y una disminución de la renta nacional. En el presente informe se examina la salud mental en el trabajo y las medidas que pueden tomarse al respecto.” (Artículo “S.O.S. estrés en el trabajo: aumentan los costes del estrés en el trabajo y la incidencia de la depresión es cada vez mayor”, TRABAJO, Núm. 37, diciembre de 2000)
En Colombia, en 1994 ya la Corte Constitucional había producido una sentencia de tutela relacionada con estrés, la T-515 de 1994.
Los efectos del estrés los podemos resumir tomando la siguiente cita de un boletín de The Hormone Foundation:
“¿Cómo le afecta la salud el estrés crónico?
Los cambios en el cuerpo que ocurren durante los momentos de estrés pueden ser muy beneficiosos cuando ocurren por corto tiempo. Pero cuando esto sucede por mucho tiempo, la sobre producción de las hormonas de estrés puede perjudicar su salud. El efecto a largo plazo del estrés crónico (llamado carga alostática) causa desgaste y deterioro del cuerpo. Las consecuencias a la salud pueden incluir:
“¢ Sistema digestivo: El dolor del estómago es una reacción común porque se vacía más despacio. También se acelera la actividad del colon, lo cual puede producir diarrea.
“¢ Obesidad: Aumentación del apetito, lo cual contribuye al aumento de peso.
(El exceso de peso o la obesidad conlleva un riesgo de contraer diabetes
o enfermedad cardiovascular.)
“¢ Sistema inmune: Debilitación del sistema inmune y, por consiguiente,
puede sufrir más resfriados y otras infecciones.
“¢ Sistema nervioso: Ansiedad, depresión, pérdida de sueño y falta de interés en actividades físicas. La memoria y la habilidad de decidir pueden verse afectadas negativamente.
“¢ Sistema cardiovascular: Aumentación de la presión sanguínea, las palpitaciones del corazón y las grasas en la sangre (el colesterol y los triglicéridos).
También elevación de los niveles de azúcar en la sangre (la glucosa),
especialmente en las horas de la noche, y aumentación del apetito,
lo cual contribuye al aumento de peso.
(Todos esos efectos son factores de riesgo para las enfermedades cardiacas,
la aterosclerosis, los derrames, la obesidad y la diabetes.)” (“El estrés y su salud”, The Hormone Foundation)
Nada de esto es nuevo, pero, ¿acaso se está haciendo algo al respecto? Alguien dirá: claro, en todas partes se hacen campañas sobre cómo manejar el estrés. Pero me pregunto:
1. ¿La presión y el ambiente laboral están dando espacio para que los trabajadores de todos los niveles asistan a esas “charlas”?
2. ¿Acaso lo correcto no es buscar la manera de disminuir el estrés, mejorando el ambiente laboral, en lugar de simplemente realizar “charlas”?
3. ¿Por qué nunca se hacen charlas para los directivos para invitarlos a disminuir la presión laboral de los empleados?
4. ¿Por qué tienen que hacerse mediciones y estudios de lo que es hecho notorio al interior de las instituciones? Con frecuencia, el mal ambiente laboral y las condiciones que favorecen el estrés son un hecho notorio, pero en lugar de hacer algo para corregir el problema, se contratan costosas asesorías para determinar si el personal está estresado.
Y la lista de preguntas podría seguir.
La OIT, en su reciente manual “Salud y Trabajo” indica que
“La actividad laboral, donde muchos pasan la mitad de las horas del día, obliga a unfuerte compromiso del estado de salud de quien la ejerce.Si esa actividad se confronta con factores que pueden deteriorar ese estado de saludcomenzamos a sufrir una lesión, la cual según sus características puede inhabilitarnos paraella, o sea desarrollamos una enfermedad a consecuencia del trabajo. Un grupo de ellas se están manifestando en gran cantidad y esa manifestación se damayoritariamente entre las trabajadoras, nos referimos a las Lesiones por Esfuerzo Re-petitivo.¿Qué son las L.E.R? Las dolencias del trabajo provocadas por el uso inadecuado yexcesivo del sistema que agrupa huesos, nervios, músculos y tendone.”
Y luego se refiere así al estrés laboral:
“Una encuesta realizada en Brasil en el 2000 por la Confederación de Trabajadores dela Alimentación (CTA – UITA) indica que son la causa de entre el 80 y el 90 % de las enferme-dades profesionales, la Confederación Europea de Sindicatos les atribuye el 75% de lasmismas de acuerdo a un estudio realizado en 1999.O el estrés laboral o sea la violación del proceso corporal del que hablaba L.Levi;«el plan general del cuerpo para adaptarse a todas las influencias cambios, exigen-cias y tensiones a que está expuesto.»La parcelación de las tareas, la descalificación profesional, la monotonía, los mayo-res ritmos de producción, la utilización de solo una parte del organismo, la inversión de losritmos fisiológicos en el trabajo nocturno, los bajos salarios, etc”
El estrés laboral es un problema real, pero las administraciones tanto públicas como privadas se siguen concentrando en reclamar resultados sin importar el ambiente laboral, cosificando a los trabajadores, cuya vida personal y salud pasan a un segundo plano frente a los intereses de los directivos.