A todo el mundo le gusta la banda ancha, lo que explica el enorme auge actual de la banda ancha móvil, tecnología que tiene incluso una gran importancia estratégica, pero lo que pocos piensan es que su aprovechamiento tiene límites e incluso riesgos, distintos al bien conocido riesgo por el uso de terminales móviles. Así como ya llenamos los mares, además de basura física, de ruido afectando entre otras cosas las comunicaciones globales naturales de las ballenas, también estamos llenando de emisiones la naturaleza tal como mencionaremos más adelante; por otra parte, la explotación de banda ancha móvil parece tener en el horizonte cercano una barrera de aprovechamiento, pues no es un recurso inagotable. Tal vez en la próxima Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones se traten ambos temas, con mayor razón estando a la vista el “dividendo digital”.

En cuanto al ruido (en el sentido de estorbo, ya que “ruido” es otra cosa) en la naturaleza, la banda ancha móvil puede estorbar muchos aparatos científicos de recepción, utilizados en investigación del universo, usos agrícolas y de otro tipo necesarios para nuestra existencia (ver “Wireless Devices Overwhelm Nature’s Signals”), y ello porque las señales que se reciben son por lo general muy tenues y pueden ser ocultadas por nuestras señales activas. Se habla por tanto de “niebla electrónica” que no permite “ver” a ciertos equipos científicos (ver por ejemplo “’Electronic Fog’ From Wireless Devices Might Block Study of Space”), ocasionada por los aparatos activos (radares, banda ancha móvil, celulares…). Servicios como el de exploración satelital de la tierra (Earth Exploration Satellite Service EESS) pueden quedar bloqueados. Para mejor comprensión de este fenómeno, sugiero la lectura del libro “Spectrum Management for Science in the 21st Century” del National Research Council de Estados Unidos, el cual ha realizado propuestas concretas frente a este problema, pidiendo medidas regulatorias que satisfagan las demandas tanto de usuarios activos como pasivos.

En lo que tiene que ver con la explotación de las bandas de espectro para banda ancha móvil, ocurre que, a diferencia de las redes de fibra óptica, no se puede mejorar la capacidad sencillamente mejorando la electrónica, y la demanda por parte de los usuarios es enorme, sobretodo debido a servicios como el de películas por demanda en internet  y el paso de los consumidores, de las redes fijas, a las móviles. Estos patrones hacen temer una congestión de uso de espectro en Estados Unidos para 2013, tal como se relata en el artículo “Wireless Services Increasingly Strained as Mobile Explodes” publicado en Scientific American.  En comunicaciones móviles, el espectro usualmente es reutilizado, como ocurre con las calles por las cuales circula el tráfico de una ciudad, el cual depende de muchos factores para funcionar tranquilamente (cierto número máximo de autos, buenas señales, suficientes vías, etc.), el lío siempre aparece cuando el tráfico aumenta, lo cual lleva fácilmente a congestiones y atascos, que es exactamente el problema que se puede presentar en materia de banda ancha móvil. En relación con esto mismo, es necesario leer el documento “Point of View: Wireless Point of Disconnect” de Michael Kleeman, de la Universidad de California en San Diego, al cual se refiere el artículo de Scientific American mencionado más atrás.

Como complemento, sugiero leer un documento de la UIT de 2004 sobre el futuro de la banda ancha móvil (“BROADBAND MOBILE COMMUNICATIONS TOWARDS A CONVERGED WORLD”), donde no se ven comentarios, de esa época, sobre las situaciones que se presentan hoy.

Para el estado de cosas en banda ancha, sugiero visitar la página de la  “Broadband Commission for Digital Development” (lanzada por la ITU y UNESCO).