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Mediante auto de quince de octubre pasado, el Consejo de Estado (Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera, ponente dra. María Claudia Rojas Lasso, expediente 2008-00256-00) ha decretado la suspensión provisional del Decreto 4444 de 2006 "por el cual se reglamenta la prestación de unos servicios de salud sexual y reproductiva" (DIARIO OFICIAL. Aí‘O CXLII. N. 46481. 13, DICIEMBRE, 2006. PAG. 34). El texto del auto está disponible al público en los fólderes de la sección primera, Tomo 503. Quienes deseen leer el auto, pueden bajarlo haciendo clic aquí.

Este pronunciamiento ocurre cerca de la sentencia T-388/09 sobre aborto, sentencia respecto de la cual tengo enormes reservas de tipo legal (ver mi nota ¿Corte inConstitucional?).

El auto del Consejo de Estado del proceso 2008-00256-00 es resultado de reposición de auto que previamente había denegado la suspensión provisional. El fundamento de la decisión radica en extralimitación del Ejecutivo en ejercicio de la facultad reglamentaria, comoquiera que el decreto acusado no parece responder a norma legal alguna (las mencionadas como sustento no tienen que ver con el aborto)y además se presenta como reglamentario de una jurisprudencia de la Corte Constitucional (la C-355 de 2006), siendo que por Constitución las leyes las produce el Congreso de la República, además, el Decreto crea un régimen sancionatorio e invade el terreno de las leyes estatutarias al reglamentar el ejercicio de la objeción de conciencia. Para lo que tiene que ver con vacíos legales frente a sentencias de constitucionalidad, en casos precedentes la Corte Constitucional había realizado exhortos al Congreso de la República y no había sido ella misma la fuente normativa (se cita como precedente la Sent. C-239 de 1997). El anterior resumen es mío, no reproduce literalidad de parte alguna del contenido del auto en comento.

Es importante señalar que el auto no se refiere en lo absoluto a la aplicación a futuro de la sentencia C-355 de 2006, y no tenía que hacerlo porque ello es un problema ajeno a la discusión en sede de nulidad.