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Los derechos de las parejas del mismo sexo son un asunto en discusión actual, sobretodo por la negativa de muchos a reconocer la unión de parejas homosexuales como matrimonio y, como tema de mayor calibre, si existe la obligación estatal para con esas parejas a que se les reconozca su situación como análoga al matrimonio. Pues bien, hace pocos días el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha sentenciado que tal derecho no existe, sino que cada país puede conforme lo considere decidir si emite tal reconocimiento o no, pero ello no es obligatorio. Esto aclara mucho el problema, dada la tendencia moderna a considerar los derechos de las parejas homosexuales como absolutos en su equiparación con el matrimonio heterosexual.

El caso fue llevado por Horst Michael Schalk y Johann Franz Kopf contra el estado austríaco, a causa de la negativa del ayuntamiento de Viena ocurrida en el 2002 a casarlos (ver aquí un resumen en español del caso). Horst Michael Schalk y Johann Franz Kopf son ciudadanos austríacos, quienes primero en tribunales nacionales y luego en Estrasburgo, alegaron ser víctimas de discriminación, violación del derecho al matrimonio, a la familia y a la privacidad, conforme su previsión en el Convenio Europeo de los Derechos Humanos. En todas las instancias, incluyendo la Corte Constitucional de Austria, se rechazaron las pretensiones de la demanda. Clic aquí para leer en extenso el texto de la sentencia.

Los demandantes invocaron como violados los siguientes derechos del Convenio Europeo de los Derechos Humanos (clic aquí para leerlo en texto simplificado):

"Artículo 8

Derecho al respeto de la vida privada y familiar

1 Toda persona tiene derecho al respeto de su vida privada y familiar, de su domicilio y de su correspondencia.

2 No podrá haber ingerencia de la autoridad pública en el ejercicio de este derecho sino en tanto en cuanto esta ingerencia esté prevista por la ley y constituya una medida que, en una sociedad democrática, sea necesaria para la seguridad nacional, la seguridad pública, el bienestar económico del país, la defensa del orden y la prevención de las infracciones penales, la protección de la salud o de la moral, o la protección de los derechos y las libertades de los demás."

"Artículo 12

Derecho a contraer matrimonio

A partir de la edad núbil, el hombre y la mujer tienen derecho a casarse y a fundar una familia según las leyes nacionales que rijan el ejercicio de este derecho."

"Artículo 14 – Prohibición de discriminación

Toda persona goza de los derechos reconocidos en el presente Convenio sin distinción por razones de sexo, raza, lengua, convicciones políticas o religiosas u
origen."

"Artículo 18

Limitación de la aplicación de las restricciones de derechos

Las restricciones que, en los términos del presente Convenio, se impongan a los citados derechos y libertades no podrán ser aplicadas más que con la finalidad para la cual han sido previstas."

Al estudiar la posible violación al art. 12 del Convenio, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos señaló que no era cierto que la situación moderna no bastaba por sí misma para alegar la obligatoriedad del reconocimiento de la unión de parejas homosexuales como equivalente a matrimonio por parte de algún Estado de la Unión Europea. Examinada la Carta de losDerechos Fundamentales de la Unión Europea, se observó que no incluye en su tenor literal la forma como debía estar formada una pareja para reconocer un matrimonio:

"Artículo 9

Derecho a contraer matrimonio y derecho a fundar una familia

Se garantizan el derecho a contraer matrimonio y el derecho a fundar una familia según las leyes nacionales que regulen su ejercicio." (Carta de losDerechos Fundamentales de la Unión Europea)

Por tanto, el Tribunal entendió que lo natural es que cada Estado defina soberanamente si cubre bajo el concepto de matrimonio a las parejas del mismo sexo. Con respecto a los arts. 14 y 8 del Convenio, el Tribunal aunque acepta que la relaciones jurídicas entre las partes puede ser equivalente a la de una pareja heterosexual, del análisis conjunto de esos dos artículos tampoco se sigue obligación de un Estado de reconocer esa unión como matrimonio.

Bajo esta luz, en el caso colombiano resulta interesante leer, entre otras, la sentencia T-725/04 de la Corte Constitucional.