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En medio del triunfo de España en la Copa Mundo de Fútbol en Suráfrica, afuera de ese país pocos se han percatado de un problema constitucional de primer orden allí: la declaración de inconstitucionalidad de algunos apartes del Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006, en el cual se señala, entre otras cosas, a esta comunidad como "nacionalidad".

El centro del debate no es sencillamente la existencia de una palabra, puesto que el Estatuto es bastante más amplio en su contenido, sino la discusión que se ha generado en torno a la integridad nacional de España. El estatuto fue demandado ante el Tribunal Constitucional, el cual ha enfocado su sentencia precisamente en el hecho de que el Estatuto puede decir lo que quiera, pero la nación es España, no Cataluña (ver la nota en video de Ratio Televisión Española). Ello ha creado enormes dificultades al interior de las autoridades catalanas; la propia población ha marchado en contra de la sentencia, y ya han sonado voces "independistas". Este problema debería estar bajo la lupa de los constitucionalistas modernos, y especialmente de los estudiosos de lo regional y lo territorial, puesto que actualmente la conformación de regiones o de subdivisiones territoriales para diversos fines, o por diversas justificaciones históricas o de otro tipo, al interior de los Estados debe pasar el examen de su integración al resto de la nación de la cual hacen parte, lo cual comprende temas, en el caso colombiano, como el del sistema general de participaciones (ver por ejemplo la Sentencia C-173/09 de la Corte Constitucional, o la Sentencia C-244/01 de la Corte Constitucional para una perspectiva más general) aunque el caso español es distinto y más profundo, puesto que las autonomías responden a realidades bien concretas, por lo cual sugiero leer acerca del concepto de "comunidades autónomas" dentro de España desde la perspectiva constitucional como parte de la reflexión sugerida.