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“La Corte Internacional de Justicia es el órgano principal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Tiene su sede en La Haya (Países Bajos). Comenzó a funcionar en 1946, fecha en la que sucedió a la Corte Permanente de Justicia Internacional, que tenía su sede en el mismo edificio desde 1922. La Corte Internacional de Justicia se rige por un Estatuto que es parte integrante de la Carta de las Naciones Unidas y que es muy similar al de su predecesora.” (fuente)

La Corte Internacional de Justicia solamente atiende casos entre Estados partes de las Naciones Unidas, o consultas de organismos especialmente autorizados. Sus idiomas oficiales son solamente inglés y francés, como ocurre en otros escenarios internacionales.

“La Corte desempeña una doble misión: el arreglo conforme al Derecho Internacional de controversias que le sean sometidas por los Estados, y la emisión de dictámenes sobre cuestiones jurídicas que le sometan los órganos u organismos de las Naciones Unidas que tengan autorización para hacerlo.” (fuente)

La Corte Internacional de Justicia solamente conoce un caso en el cual los Estados aceptan su competencia. La componen 15 magistrados, todos de diferente nacionalidad. Ninguno representa sus gobiernos. En cada caso sometido a conocimiento por Estados, estos pueden escoger un magistrado provisional, denominado “juez ad hoc” en el Reglamento de la Corte, instrumento donde reposa el procedimiento de los juicios, sin embargo, las reglas de escogencia de esos jueces se encuentra en el art. 31 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia.

“Artículo 38, Estatuto.

1. La Corte, cuya función es decidir conforme al derecho internacional las controversias que le sean sometidas, deberá aplicar:

a. las convenciones internacionales, sean generales o particulares, que establecen reglas expresamente reconocidas por los Estados litigantes;

b. la costumbre internacional como prueba de una práctica generalmente aceptada como derecho;

c. los principios generales de derecho reconocidos por las naciones civilizadas;

d. las decisiones judiciales y las doctrinas de los publicistas de mayor competencia de las distintas naciones, como medio auxiliar para la determinación de las reglas de derecho, sin perjuicio de lo dispuesto en el Artículo 59.

2. La presente disposición no restringe la facultad de la Corte para decidir un litigio ex aequo et bono, si las partes así lo convinieren.”

“Ex aequo et bono” significa según lo justo y lo bueno (ver por ejemplo la frase respectiva, en el penúltimo diálogo de Demea en la obra de Terencio, Los Hermanos). En estos casos,

Las cosas en derecho internacional no son lo mismo que las cosas en derecho interno, por la sencilla razón, para empezar,  de que no todo el derecho internacional es positivo, es decir, está codificado (clic aquí para un estudio sobre fuentes y técnicas en derecho internacional).

“La Corte aplica las convenciones y tratados internacionales, la costumbre internacional, los principios generales del derecho, y, subsidiariamente, las decisiones judiciales y la doctrina de los autores más reconocidos.” (fuente)

Eso explica que los casos sean muchísimo más complejos. Por ello, mientras corporaciones judiciales como la Corte Constitucional de Colombia ya se ha pronunciado en más de cinco mil sentencias desde 1992 (sin contar tutelas),  la Corte Internacional de Justicia solamente lo ha hecho en poco más de ciento cincuenta desde 1947.

Si una parte no atienda la defensa de su caso, puede pasar lo siguiente:

“Artículo 53, Estatuto de la Corte Internacional de Justicia.

1. Cuando una de las partes no comparezca ante la Corte, o se abstenga de defender su caso, la otra parte podrá pedir a la Corte que decida a su favor.

(…)”

El procedimiento normal es este:

“Los procedimientos contenciosos tienen una fase escrita, en la que las partes presentan e intercambian los alegatos, que contienen una exposición detallada de los hechos y fundamentos de Derecho en los que se basa cada parte, y una fase oral, que consiste en audiencias públicas en las que los agentes y los consejeros se dirigen a la Corte. Como la Corte tiene dos idiomas oficiales (inglés y francés), todo lo escrito o dicho en una de dichas lenguas se traduce a la otra. Los alegatos escritos no se pondrán a disposición de la prensa, ni se harán públicos, hasta la apertura de la fase oral y, entonces, solo se hará si las partes no se oponen a ello.
 
Después de la fase oral, la Corte se reune a puerta cerrada para deliberar y posteriormente pronuncia la sentencia en audiencia pública. La sentencia es definitiva, vinculante para las partes e inapelable. Como mucho, podría ser objeto de interpretación o revisión. Si algún juez desea hacerlo, deberá adjuntar una opinión al fallo.
 
Al firmar la Carta, los Estados Miembros de las Naciones Unidas se comprometen a cumplir con cualquier decisión de la Corte en los casos de los que sean partes. Además, dado que un procedimiento solo competerá a la Corte y esta solo tendrá poder de decisión sobre el mismo si las partes han aceptado su jurisdicción, es poco frecuente que no se apliquen sus decisiones. Si un Estado defiende que la otra parte no ha cumplido con las obligaciones derivadas de un fallo de la Corte, podrá presentar el asunto ante el Consejo de Seguridad, que tiene poder para hacer recomendaciones o decidir qué medidas deben adoptarse para que la sentencia tenga efecto.” (fuente)

En otras palabras, el compromiso de los Estados de cumplir con sus obligaciones deriva de la Carta de Naciones Unidas, so pena de ser llevado el asunto al Consejo de Seguridad de la ONU. La norma de la Carta de Naciones Unidas que contiene la obligación de cumplir los fallos de la Corte Internacional es esta, que pertenece al CAPÍTULO XIV: LA CORTE INTERNACIONAL DE JUSTICIA:

Artículo 94, Carta de las Naciones Unidas.  1. Cada Miembro de las Naciones Unidas compromete a cumplir la decisión de la Corte Internacional de Justicia en todo litigio en que sea parte.

2.Si una de las partes en un litigio dejare de cumplir las obligaciones que le imponga un fallo de la Corte, la otra parte podrá recurrir al Consejo de Seguridad, el cual podrá, si lo cree necesario, hacer recomendaciones o dictar medidas con el objeto de que se lleve a efecto la ejecución del fallo.”

Los fallos son inapelables, pero podrá solicitarse su aclaración y también su revisión, pero bajo condiciones precisas.

“Artículo 60, Estatuto de la Corte Internacional de Justicia.

El fallo será definitivo e inapelable. En caso de desacuerdo sobre el sentido o el alcance del fallo, la Corte lo interpretará a solicitud de cualquiera de las partes.

“Artículo 61, Estatuto de la Corte Internacional de Justicia.

1. Sólo podrá pedirse la revisión de un fallo cuando la solicitud se funde en el descubrimiento de un hecho de tal naturaleza que pueda ser factor decisivo y que, al pronunciarse el fallo, fuera desconocido de la Corte y de la parte que pida la revisión, siempre que su desconocimiento no se deba a negligencia.

2. La Corte abrirá el proceso de revisión mediante una resolución en que se haga constar expresamente la existencia del hecho nuevo, en que se reconozca que éste por su naturaleza justifica la revisión, y en que se declare que hay lugar a la solicitud.

3. Antes de iniciar el proceso de revisión la Corte podrá exigir que se cumpla lo dispuesto por el fallo.

4. La solicitud de revisión deberá formularse dentro del término de seis meses después de descubierto el hecho nuevo.

5. No podrá pedirse la revisión una vez transcurrido el término de diez años desde la fecha del fallo.”

Como complemento, sugiero la lectura del documento “Resúmenes de los fallos, opiniones consultivas y providencias de la Corte Internacional de Justicia 2003-2007”, de Naciones Unidas, que incluye casos sometidos a revisión.