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Muchas personas creen lisa y llanamente lo que les da la gana, y con eso gobiernan, crean reglamentos, invierten fortunas, obran en su vida diaria, etc.. Han desterrado la razonabilidad de su vida y, lo más grave, es que en ocasiones eso lleva a desaciertos enormes que afectan otras personas, como en caso de funcionarios estatales que hacen tonterías porque se creen expertos, o personas que matan a otros porque creen que Dios lo manda o porque el laicismo lo quiere (como en la Revolución Francesa o en la Revolución Cultural China). Y se creen más inteligentes que todo el mundo: es el denominado efecto Dunning-Kruger, un sesgo en el conocimiento que campea hoy como nunca.

Su estudio es una forma de responder por qué algunas personas difícilmente reconocen su incompetencia, y porqué es que los incompetentes actúan con tanta confianza.  Sobre el tema es importante leer el artículo “Why People Fail to Recognize Their Own Incompetence”  de Dunning, Kruger y otros (Current Directions in Psychological Science June 2003 vol. 12 no. 3 83-87). En algunas partes quizás usted lo encuentre mencionado como “síndrome”, cuando en realidad es un sesgo cognitivo, como resume este artículo del Hungtington Post.

Como de este ya se ha escrito buen material, sugiero el artículo de Tom Stafford “El efecto Dunning-Kruger: Por qué los tontos se creen inteligentes”. Para una revisión de una revista de psicología, sugiero “How unaware are the unskilled? Empirical tests of the ‘‘signal extraction’’ counterexplanation for the Dunning–Kruger effect in self-evaluation of performance”  de Schlösser y otros.

Desde el derecho, deberíamos examinar con más cuidado estos planteamientos, porque tiene que ver con conductas que  se observan una y otra vez no solamente en el ejecutivo, sino en la rama judicial (incluyendo cortes superiores) y en la legislativa, como se descubre al contemplar el resultado de muchas normas, resultados que no se deben solamente a errores comunes sino a franca estupidez producto de un ego desmedido.

 

Lectura relacionada

“El principio de incompetencia de Peter” en http://gerencie.com, sobre el ibro clásico en administración “El principio de Peter”.