Aprendiendo lo básico sobre cinismo

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El Diccionario de la Real Academia nos enseñalos dos sentidos usuales del término cínico, entre los siete que propone. El más usual es

«1. adj. Dicho de una persona: Que actúa con falsedad o desvergüenza descaradas. U. t. c. s.»

https://dle.rae.es/c%C3%ADnico

Ese es el más común. Otro, entre los siete. Como sustantivo se aplica a los miembros de una escuela filosófica, anuncia el diccionario.

No obstante, ni el cinismo fue una escuela ni tampoco eso era un cínico en el origen de esa posición intelectual en la Grecia helenística. Aclaremos esto.

En griego la palabra cínico es κυνικός (kynicós),palabra que tiene que ver con perros pero no con cualquier perro, sino con los perros callejeros, cuyo descaro (si eso puede predicarse de un animal) es proverbial: hacen de todo frente a todo el mundo, sin contemplaciones, sin vergüenza ni nada por el estilo. Por ello se habla de los cínicos griegos como la secta del perro. Originalmente, el cínico era la persona franca, quizás demasiado franca, que incluso denunciaba las falsas concepciones sociales o el gusto errado por aquello que en realidad no otorga valor al ser humano, lo que además les permitía desinteresarse por lo material (el cínico Crates de Tebas se hizo célebre por arrojar su fortuna al mar). Sin embargo, esa palabra kynicós puede aludir a alguien de mala conducta.

Observe este texto de 1 Samuel en la Biblia:

«El hombre se llamaba Nabal y su mujer se llamaba Abigail; ella era muy prudente y hermosa, pero el hombre era duro y de mala conducta. ..» (he resaltado)

Biblia de Jerusalén Latinoamericana (1 Samuel 25:3). (2007). Desclée de Brouwer.

El texto, originalmente en hebreo, fue traducido al griego en la versión denominada Septuaginta, usando allí donde resalté la palabra kynicós (ὁ ἄνθρωπος κυνικός se lee). Desde luego, podría traducirse como que el tipo «era un perro» si tradujéramos directamente desde el griego y no del hebreo (era malvado, dice en hebreo).

Con el paso del tiempo y a la altura de la mal llamada Ilustración (digo mal llamada porque se rindió a visiones sesgadas en varios temas, como al crear una falsa percepción negativa de la edad medio o desfigurar el sentido original de la palabra cínico) el término cínico pasó a significar hipócrita descarado.

Los cínicos no formaron una escuela propiamente dicha, como el platonismo o el aristotelismo. A ninguno de los verdaderos cínicos les interesó crear dogmas, como hacían las escuelas. Veamos cómo explica este punto un experto:

«La filosofía se plasma, mayoritariamente, en teorías y tratados teóricos. Esto se da más en los tiempos modernos que en los antiguos. La continuidad de una filosofía se asienta en particular en su transmisión y en comentarios, en el tratamiento y la crítica, así como en la elaboración de sus teorías. Esta base de la tradición está ausente del cinismo, pues no produjo teorías.»

Heinrich Niehues-Pröbsting. La recepción moderna del cinismo: Diógenes y la ilustración, artículo en: R. Bracht Branham y M.-O. Goulet-Cazé. Los cínicos: El movimiento cínico en la Antigüedad y su legado, Ariel, Barcelona, 2020, página 432.

Los cínicos fueron ante todo prácticos, es decir, optaron por mostrar con su modo de vivir aquello en lo que creían. Sócrates vivió lo que predicó, pero los cínicos fueron más visibles en ello por su crítica a la sociedad y en público. En ello Diógenes de Sinope se hizo particularmente famoso. Diógenes el cínico fue el de la lámpara. Andaba con ella aún de día y en lugares concurridos buscando un ser humano natural, con lo cual mostraba que ninguno de sus congéneres cumplía con los requisitos esperados. Diógenes despreciaba los placeres .

«Este desprecio de los placeres que ya Antístenes había predicado, es fundamental en la vida del cínico ya que el placer no solo reblandece el físico y también el espíritu sino que pone en peligro la libertad, volviendo al hombre esclavo, en varios modos, de las cosas y de los hombres, que están ligados a los placeres.»

Giovanni Reale y Dario Antiseri. Historia de la filosofía, editorial San Pablo, s.f., Tomo 1, páginas 389 y 390.

Fue durante la Ilustración que el término pasó a adquirir su connotación moderna. Diógenes de Sinope, el más famoso cínico, fue material para los más diversos debates, como aquel alrededor de Rousseau, llamado a veces representante de la Ilustración, al cual se le acusó de ser una especie de Diógenes. Luego la palabra cínico se usó como insulto a quienes pensaban diferente. Nos relata el artículo que cuenta cómo llegó el término cínico a ser lo que hoy es:

«Hemos seguido la moderna recepción de Diógenes y del cinismo en tres etapas: la comparación del representante de la Ilustración con Diógenes; el empleo por la Ilustración del nombre de Diógenes como un insulto contra los insensatos y los renegados de esa Ilustración; y finamente la denigración de los representantes de la Ilustración como cínicos por parte de la Contrailustración.»

Heinrich Niehues-Pröbsting. La recepción moderna del cinismo: Diógenes y la ilustración, artículo en: R. Bracht Branham y M.-O. Goulet-Cazé. Los cínicos: El movimiento cínico en la Antigüedad y su legado, Ariel, Barcelona, 2020, página 432.

Pero fue Diderot quien dibujó al cínico moderno en una sátira llamada El sobrino de Rameau, cuyo protagonista, un ser despreciable, se identifica a sí mismo con Diógenes pero en realidad tiene las características que modernamente se atribuyen a un cínico. Este cínico moderno, a diferencia de los cínicos de la Grecia helenística, es un parásito social que vive involucrado en ella.

Los retoques finales estarían a cargo de Nietzsche, quien señaló que el camino más corto a la felicidad era el cinismo (ibid, p. 465) y presentó como deseable la conciencia sin moral.

Para una conferencia erudita sobre el contexto del cinismo (el que la dicta no es un divulgador, es un experto en la materia):

Conferencia promovida por la Fundación Juan March
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