Archivo de la categoría: Historia

La complicidad de la ONU con conductas criminales como las de Hamas el 7 de Octubre de 2023

Un relato que no hable de todas las víctimas es un relato cómplice. La ONU incurre en el mismo una y otra vez, como se ve en este caso, análogo al de muchas naciones como Colombia, cuyo presidente saliente Gustavo Petro nunca ha condenado lo que hizo Hamas el 7 de octubre de 2023 ni menos la opresión de mujeres en países como Irán.

Una víctima de las acciones de Hamas el 7 de Octubre de 2023 confronta a una relatora de la ONU por producir un informe sesgado sobre lo ocurrido en ese territorio. Veamos el asunto.

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Cuba y su intervención en Colombia como patrocinador de la violencia

Mucho se habla contra presunta intervención extranjera en asuntos de Colombia, pero se guarda silencio intencional sobre un promotor directo de la violencia en Colombia: Cuba. El presidente de Colombia ha hecho ondear la bandera de uno de los grupos guerrilleros en cuya creación tuvo mucho que ver Cuba, grupo al que perteneció.

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Memoria fotográfica y hogueras legales: La paradoja del Decreto 2527 de 1950 en la archivística colombiana

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A mediados del siglo XX, las administraciones públicas y los archivos privados en Colombia se enfrentaron a una crisis de escala física: la acumulación desmedida de documentos en soporte de papel. La burocracia estatal y el crecimiento del sector corporativo amenazaban con desbordar la capacidad de los anaqueles. En este contexto de urgencia espacial e innovación tecnológica de posguerra, el gobierno del presidente Laureano Gómez —haciendo uso de las facultades de Estado de Sitio— expidió el Decreto 2527 de 1950, una norma pionera que introdujo el uso del microfilm como herramienta oficial para la conservación de la información y la gestión de archivos.

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El papel de Alvaro Uribe Vélez en la reinserción del M-19 en la vida civil

Existen tres clases de delitos al menos: delitos comunes, delitos políticos y delitos atroces o de lesa humanidad. En los denominados procesos de paz, se suelen perdonar los dos primeros. Los comunes por la calidad de tales (hurtos y cosas así), los políticos por la supuesta intención altruista buscando un cambio institucional, Los atroces son delitos que no pueden tener aceptación como políticos dada la gravedad de los mismos. Al grupo subversivo M-19, al que perteneció el hoy presidente de Colombia Gustavo Petro, primero mediante ley de 1989 se otorgaron indultos que no cubrían delitos atroces, como la toma del Palacio de Justicia en Colombia. Para esta clase de delitos se requería una nueva ley, uno de cuyos principales promotores fue el entonces senador Álvaro Uribe Vélez. Gracias a ello los integrantes del M-19 pudieron pasar plenamente a la vida civil sin temor a ser procesados por su conducta previa.

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Aprenda a reconocer un demagogo y no lo siga ni promueva

Hoy nos enfrentamos a una de las figuras más peligrosas y persistentes de nuestra historia política: el demagogo. No hablamos de un concepto extinto, sino de una amenaza constante que ha acechado a las sociedades desde las antiguas asambleas atenienses hasta nuestras plazas y redes sociales modernas. Los demagogos mueven emociones para movilizar a su servicio a las masas, que no al pueblo, para promover sus propios intereses egoístas disfrazando todo de causas justas que en realidad no les interesan. Si no entiende la diferencia entre masa y pueblo, vea mi video al respecto. La masa es la que funciona de modo ciego, pueblo de verdad es el conjunto de ciudadanos que actúan de modo responsable y serio. La democracia depende de que no gobiernen demagogos sino la ciudadanía.

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Las Cruzadas: El fin del maniqueísmo y el laberinto de la memoria

En la historia popular, las Cruzadas suelen presentarse como un duelo de sombras y luces perfectamente definidas. Sin embargo, para cualquier investigador que se asome a los archivos medievales, esta división entre «buenos y malos» no solo es un anacronismo, sino un error monumental que nos impide comprender la verdadera tragedia de la condición humana en el Mediterráneo medieval.

El «Cisma» de Runciman: Civilización contra Barbarie

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Un ejercicio sobre manejo de fuentes en IA con el apellido Rueda

Todo uso de la IA debe tener en cuenta el elemento más importante de todos: el grounding. En rigor, es la administración  correcta de fuentes. Vea mi ejercicio con el apellido Rueda y sus orígenes en la España medieval (no existía España como nación, pero sí como zona geográfica). Está bien, es un caso de lo que se llama muestreo intencional porque soy de apellido Rueda (chiste malo para estadísticos)

Cuando la bandera Palestina ondea sin criterio

La bandera de Palestina no suele ondear en marchas o sitios como un símbolo por la liberación de una población, sino de apoyo genérico a una idea no específica. ¿De qué se habla exactamente cuando se dice «causa palestina»?  Pocos saben que Palestina está dividido en dos poderes con filosofías muy diferentes y de idearios en conflicto: actualmente, existen Gaza, bajo Hamas, y Cisjordania (el West Bank) bajo la Autoridad Nacional Palestina, respaldada por Fatah, incompatible con Hamas. Entonces, ¿cómo se apoya  los palestinos dejando de lado todos los elementos de juicio? Simplificar la situación sin tener en cuenta la conformación del poder o la situación de la población, beneficia a Hamas. Les explico.

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Qué es modernidad y cuándo comenzó

Baroque Gentleman Scholar statue male face sculpture.

Es frecuente hablar de modernidad o posmodernidad, ante lo cual fácilmente sucede lo que comento en otro post: que muchos hablan de lo que no saben. Se enarbola la palabra «modernidad» como la panacea del seudo intelectual, como ocurre con tantas palabras que nadie se toma el trabajo de definir primero. Sí reconozco que no es fácil lograr una buena definición.  Para posmodernidad sugiero remitirse a la definición de la Real Academia, ya que es más bien una moda artística. No es un término que me quite el sueño. De modernidad tratemos dos cosas: definición y origen.

Voy a basarme en el libro de Carlos Valverde Mucientes titulado «Génesis, estructura y crisis de la modernidad».

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Bolívar era un ególatra antidemocrático y un traidor según Marx

No es posible hablar de un marxismo bolivariano, porque para Marx Bolívar era un ególatra e inepto que traicionó a otros como Miranda, y quien solo buscaba la dictadura para beneficio propio.

Comentando en otra ocasión sobre Bolívar y a causa del artículo que indico más adelante, Marx describió así a Bolívar en una carta a Engels:

«…canalla cobarde, miserable y ordinario, puesto por las nubes como si fuera Napoleón»

Citado de:

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El marxismo es una religión

El marxismo tiene sus propios dogmas que no admiten contradicción. Son dogmas laicos frente a los cuales tenemos derecho a disentir, aunque no los únicos. Sobre esto último mi post

¿Sabía que en Cuba la única corriente política admitida es el socialismo y que solo se admite un partido político, exactamente como una sociedad teocrática?

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Historia invisibilizada de piratas y esclavitud a europeos

La esclavitud de personas blancas nunca es comentada, seguramente para salvar el voto de musulmanes y aquellos a quienes no gusta la verdad de la historia.

Esclavas circasianas pasando la inspección antes de ser vendidas como esclavas sexuales en un harén (Giulio Rosati, Public domain, via Wikimedia Commons)

Sostengo que no se enseña historia bien. Miren el caso de la esclavitud, siempre se asocia exclusivamente con la raza negra. Sin embargo, no solo existe aún la esclavitud sino que además hubo esclavitud de blancos europeos a gran escala. Primero un caso actual que importa un comino a la mayoría de occidentales: la esclavitud sexual por islamistas en el oriente.

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El significado de la palabra fascismo

Algo de historia

Fascismo es para empezar un concepto histórico asociado a un fenómeno político de principios del siglo XX, sin embargo, hoy se usa como término comodín para atacar a quien piensa distinto. Primero, qué es históricamente.

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La inteligencia artificial en contexto

Video de esta entrada

Se advirtió en una charla TED respecto de las conferencias sobre internet algo que hoy, diez años después de la charla aludida, aplica a las charlas sobre inteligencia artificial:

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En la Edad Media ni hubo caza de brujas ni la Iglesia quemó brujas

Se enseñan  y dfunden con total descaro muchas mentiras sobre la Edad Media,   incluso en universidades. Esto es especialmente cierto en lo que se dice sobre las brujas y la Iglesia Católica. Que fueron millones de brujas quemadas, que fue en la Edad Media, etc.. Mentiras, si nos atenemos a la datación usual de las épocas de la historia. Veamos el punto, que por cierto no se limita a esas mentiras sino a muchas otras. ¿Sabía por ejemplo que hubo muchos hombres víctimas de la caza de brujas, que la quema de brujas fue sobretodo actuación de no católicos, etc.?

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Engels, el Trump de su época que planteó el socialismo para otros

El padre del marxismo no es Marx, es Engels, Friedrich Engels.

El tipo era un millonario inglés de, casi nada, Manchester. Como un Trump de la época (por status y dinero). Fue el popularizador de Marx (lo usó como fachada de su propio pensamiento al final, no coincidieron intelectualmente en todo) y quien terminó El Capital. Vivió en el siglo XIX como Trump hoy: lujos, amigos de alto perfil social, etc..

 

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El origen de la palabra invención

La palabra invención es de origen latino, de inventio según el Diccionario de la lengua española. La pregunta que sigue es: ¿y qué era la inventio? Vamos a Roma, con Cicerón más concretamente. Resulta que el término proviene de la retórica («Arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover», RAE)

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El problema de las emociones

La sociedad se ha estado destruyendo por la primacía de las emociones sobre el criterio. Como se ha confundido educación institucional (escuela, colegio, universidad) con formación, es que se llega a enseñar a odiar en instituciones mal llamadas educativas. Por ejemplo, como hacen las madrasas islamistas (me refiero a las radicales, no olviden que una cosa son los musulmanes y otra los islamistas radicales). Que las emociones pueden ser un gran problema lo sabían los antiguos. Cicerón, por ejemplo, nos advertía de lo grave que era que primaran las emociones sobre cualquier razonabilidad.

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La multiplicación de las leyes es un síntoma

Muchos simplones creen que se necesitan más leyes para resolver los problemas, evitando afrontar el problema mismo. Resulta que, como advirtió el romano Tácito hace un par de miles de años más o menos, más leyes son señales de corrupción social. Sirven para ocultarla con la falsa esperanza de soluciones mientras el demagogo de turno y su círculo adquiere más poder y dinero, con seguridad ondeando banderas de paz e igualdad, que no le interesan lo más mínimo en la práctica. Así, dan la impresión de estar haciendo algo mientras todo empeora para favorecer a estos.

Detrás de los mitos: el caso de Edipo

Aunque la palabra mito actualmente tiene la connotación de falsedad, también tiene el sentido clásico de historia simbólica que representa algo concreto, así lo concreto se haya perdido en el tiempo y haya adquirido una concreción propia. Es el caso de la Biblia en varios apartes, pero también de los demás mitos. Este es un estudio de un conocido filólogo sobre el mito de Edipo. Incluye una traducción del mismo autor de Edipo Rey de Sófocles.

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Modelo de conocimiento sobre fascismo y socialismo en el inicio de la Segunda Guerra Mundial

Material de estudio para análisis de un aspecto de los hechos históricos que dieron lugar a la Segunda Guerrra Mundial, en concreto, el papel del socialismo en su expresión fascista.

El video explicativo es el siguiente.

Una propuesta para la reuniones empresariales y grupales

Nuestra sociedad requiere mayor reflexión sobre las palabras que importan. En las declaraciones de misión y visión de entidades se escogen con cuidado las palabras pero, ¿reflexionan adecuadamente sobre las palabras? Una idea de qué estoy hablando.

El concepto de “ciudadanía” y de “ciudadano” en la antigüedad clásica

Distingamos: las palabras término y concepto epistemológicamente aplican a cosas distintas. El término es la palabra o palabras que designan un concepto, mientras que el concepto es el objeto a que se alude o se pretende aludir. Un término puede ser reciente, mas no el concepto a que pretende referirse. Un ejemplo: El término “edad media” aparece en el siglo XIV, pero lo que es “edad media”, que sin duda ha sido objeto de mala prensa en forma infundada, es previo. Explica una de las mayores autoridades en la edad media:

“El primero en emplear esta expresión fue, en el siglo XIV, el gran poeta italiano Petrarca (1304-1374). En el siglo XV sería secundado, particularmente en Florencia, por otros poetas, pero sobre todo por filósofos y moralistas. Todos tenían el sentimiento de encarnar una moral y valores nuevos en los que, más que la preeminencia de Dios y de los apóstoles o santos, etc., predominaba el Hombre con sus virtudes, sus capacidades, su condición: de ahí el nombre de “humanistas” con el que se autodenominaron. De ese modo, en la obra del bibliotecario papal Giovanni Andrea Bussi (1417-1475), considerado un humanista virtuoso, encontramos en 1469 la utilización por primera vez del término Edad Media con un valor de periodización cronológica: distingue a “los antiguos de la Edad Media [media tempestas] de los modernos de nuestro tiempo”.” (Le Goff, Jacques. ¿Realmente es necesario cortar la historia en rebanadas? (Spanish Edition) (p. 23). Fondo de Cultura Económica. Edición de Kindle; por cierto, este es uno de los autores que demuestran que la visión de la edad media como edad oscura es un error monumental).

Queda claro entonces que la edad media no apareció con el término, pues el concepto referido concierne a una realidad que ya existía (no niego que pueden darse otras situaciones de conveniencia de término a concepto, lo que es otro asunto que aquí no nos concierne). Eso sin olvidar que el término “edad media” no surge en español (“media aetas”). A veces un término antiguo se recupera para un concepto nuevo, más bien lejano del antiguo (como agonía, que en Roma designaba el estado del gladiador a punto de entrar en combate a muerte, lo que es distinto a la agonía de las personas en la actualidad).

Por tanto, no es el término el que determina siempre cuándo se supone que aparece un concepto.

En este orden de ideas, el término “ciudadanía” no es tan viejo por la sencilla razón de que está en español, una lengua de hace pocos siglos (siglo XIII, probablemente). ¿Qué del concepto? Aquí el deber de estudio nos lleva mucho más atrás. Exploremos el lenguaje en lenguas clásicas. Para la época de San Pablo, siglo I d.C., ya era un concepto bien consolidado. Se nota cuando invoca la ley Porcia en su protección:

“Pero Pablo les contestó: «Después de habernos azotado públicamente sin habernos juzgado, a pesar de ser nosotros ciudadanos romanos, nos echaron a la cárcel; ¿y ahora quieren mandarnos de aquí a escondidas? Eso no; que vengan ellos a sacarnos.»” (Hechos 16:37, Biblia de Jerusalén Latinoamericana, 2007, Bilbao: Desclée de Brouwer)

La Ley Porcia que invoca San Pablo en Hechos 16:37 es una ley, del siglo II a.C. tal vez, que menciona Aulo Gelio en Noches Aticas, una obra de gran uso en la Edad Media (ver “La azarosa historia textual: las “Noches Áticas” de Aulo Gelio” de Francisco García Jurado, de la Universidad Complutense), en la sección 13 del Capítulo 3 del Libro X (cito conforme reposa en el proyecto Perseus de lenguas clásicas). Aulo Gelio escribe “civis Romanus”, el término para ciudadano.  Los ciudadanos romanos no podían ser azotados.

Un paréntesis: el concepto de ciudadanía no necesariamente ha existido en todas las épocas en que se asume que debió existir. En la tesis doctoral  “Citizenship in Later Medieval France, c. 1370 – c. 1480” de Goy Laurie en la Universidad de Georgetown, se sugiere que la respuesta es no para el caso de la Alta Edad Media en Francia. Continuemos.

Ser ciudadano tenía muchas ventajas en Roma, y desde mucho antes de San Pablo (siglo I d.C.), además de impedir ser azotado. Explica un experto:

“Parece que la intervención del pueblo (provocatio ad populum) en temas de represión criminal, garantía ciudadana frente a las eventuales arbitrariedades de quienes detentaban el imperium, pudo haber aparecido ya en época monárquica; las fuentes señalan que los llamados duoviri perduellionis intervenían en la acusación de alta traición (perduellio), y que de una u otra forma los ciudadanos podían acudir al pueblo, reunido en los comicios por curias, por medio del provoco (Liv. 1, 26, 8).” (F. éspitia Garzón. «El derecho público en las Noches Áticas de Aulo Gelio», Derecho del Estado n.° 32, Universidad Externado de Colombia, enero-junio de 2014, pp. 205-221.)

En el texto en griego no se lee que san Lucas, el autor de Hechos de los Apóstoles,literalmente “ciudadano romano”, sino “hombres romanos” (“anthropous Romaious”, transliterando desde la edición 28 de Nestle-Aland del Nuevo Testamento en griego), aunque desde luego ese es el sentido (el concepto); tampoco coloca el término como lo buscamos nosotros en Hechos 22:25 (escribe, en griego, de nuevo “hombre romano”), ni en Hechos 22:29, donde (en griego) califica a San Pablo solamente de “romano”. Lo que significa que decir “romano” supone “ciudadano romano”, al menos en la época en que se escribe (siglo I). San Pablo en una de sus cartas, Filipenses 3:20, menciona expresamente el término ciudadanía en griego: politeuma, que no es ciudadano sino ciudadanía (por razones de traducción, se suele presentar en la versión al español como “ciudadano”). “Politeuma” es el lugar donde se tiene la ciudadanía, es decir, el lugar físico de donde devienen los derechos que se invocan, o en el marco de Aristóteles, el conjunto de derechos de quienes son ciudadanos de una polis. Comparemos dos traducciones de Filipenses 3:20 para avizorar el alcance del término griego politeuma:

“Nosotros tenemos nuestra patria en el cielo, y de allí esperamos al Salvador que tanto anhelamos, Cristo Jesús, el Señor.” (Biblia Latinoamericana, Editorial SOBICAIN, resalté la palabra que han usado para traducir politeuma)

“Pero nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo” (Biblia de Jerusalén Latinoamericana, 2007, Bilbao: Desclée de Brouwer)

Politeuma es hija de la raíz polis, bien conocida, que significa “ciudad” aunque entendida esta como incluyendo la región bajo su dominio, no aquella dentro de unos muros; de esta raíz salen también, entre otras, dos términos para ciudadano en griego: polites (ciudadano, aunque Polites es el nombre de uno de los hijos de Príamo, según la Iliada) y simpolites (conciudadano). También de polis procede “politeia”, el título de la conocida obra de Aristóteles que algunos tradujeron como “La Política”, desmejorando probablemente el sentido de la palabra usada, como consta en la traducción del padre Briceño de la Universidad Javeriana, quien conserva como título de la obra “Politeia”, puesto que politeia no es lo mismo que “política”. En la Política (hago la referencia conforme la traducción más conocida del título), polites, aunque se suele traducir por ciudadano, no es lo mismo que nuestro concepto moderno. Y con esto estamos llegando al quid: en la antigüedad definitivamente se empleó el concepto de ciudadano, aunque no es exactamente el mismo concepto moderno, para empezar porque lisa y llanamente las sociedades antiguas, incluyendo desde luego las que hoy llamamos culturas clásicas, eran distintas, y lo eran tanto por la forma de vida como por su cultura (término al que tendremos que referirnos expresamente, porque el concepto fue más amplio que el nuestro). Que la forma de vida era distinta, nos lo ilustra la erudita en Roma Mary Beard:

“La historia romana exige también un particular tipo de imaginación. En cierto modo, explorar la antigua Roma desde el siglo XXI es como caminar por la cuerda floja, un escrupuloso malabarismo. Si uno mira hacia abajo por un lado, todo parece tranquilizadoramente familiar: hay conversaciones en las que casi podemos participar, sobre la naturaleza de la libertad o sobre problemas sexuales; hay edificios y monumentos que reconocemos y la vida de familia transcurre de una manera que podemos comprender, con sus adolescentes rebeldes; y hay chistes que «pillamos». Por el otro lado, se nos antoja un territorio completamente extraño. No solo por la esclavitud, la porquería (no existía nada semejante a la recogida de desechos en la antigua Roma), las matanzas humanas en los anfiteatros y la muerte por enfermedades cuya curación damos hoy por sentada, sino también por el hecho de arrojar a los recién nacidos a vertederos de basura, por las novias niñas y por los extravagantes sacerdotes eunucos.” (Mary Beard. SQPR,  editorial Crítica, 2016, edición electrónica TAGUS de Casa del Libro, en la introducción)

En cuanto a la cultura, para el caso griego es preciso escuchar a Jaeger, quien describe así al hombre griego:

“Para él la idea de la educación representaba el sentido de todo humano esfuerzo. Era la justificación última de la existencia de la comunidad y de la individualidad humana. El conocimiento de sí mismos, la clara inteligencia de lo griego, se hallaba en la cima de su desarrollo. No  hay razón alguna para pensar para pensar que pudiéramos entenderlos mejor mediante algún género de consideración psicológica, histórica o social. Incluso los majestuosos monumentos de la Grecia arcaica son a esta luz totalmente inteligibles, puesto que fueron creados con el mismo espíritu.  Y en forma de paideia, de ‘cultura’, consideraron los griegos la totalidad de su obra creadora en relación con otros pueblos de la Antigüedad de los cuales fueron herederos. Augusto concibió la misión del Imperio romano en función de la idea de la cultura griega. Sin la idea griega de la cultura no hubiera existido la ‘Antigüedad’ como unidad histórica ni ‘el mundo de la cultura occidental’.

Hoy estamos acostumbrados a usar la palabra cultura, no en el sentido de un ideal inherente a la humanidad heredera de Grecia, sino en una acepción mucho más trivial que la extiende a todos los pueblos de la tierra, incluso los primitivos. Así, entendemos por cultura la totalidad de las manifestaciones y formas de vida que caracterizan un pueblo. La palabra se ha convertido en un simple concepto antropológico descriptivo. No significa ya un alto concepto de valor, un ideal consciente.” (Werner Jaeger. Paideia: los ideales de la cultura griega, Fondo de Cultura Económica, Segunda edición en un Volumen, Vigésimo cuarta reimpresión, México, 2012,  página 6)

El concepto de ciudadano es un caso similar, tenía un mayor alcance. En la antigüedad clásica, y es algo que estamos en mora de recuperar, ciudadanía era poder. Noten como la sola palabra “romano” por sí misma suponía poder, como vemos en San Pablo y en el efecto que produce cuando esgrime gozar de tal calidad, aunque no era lo mismo ser ciudadano itálico que de alguna de las provincias. Es quizás el equivalente hoy a quien se declara ciudadano de tal o cual país: en unos casos, es una palabra poderosa aunque debería serlo siempre. También la calidad de ciudadano, romano o no, distinguía a las personas de aquellos de pueblos no tan civilizados en su parecer. Al principio de la era cristiana:

“Toda ciudad (gr. polis) griega o helenista tiene su derecho de ciudadanía (gr. politeia): el título de ciudadano (gr. polites) da a los residentes (por ejemplo, a los gálatas) un estatuto superior al de las poblaciones que no pueden adaptarse todavía a una «civilización» urbana.

La ciudadanía romana (anthropos romaios) es una promoción romana suplementaria, sobretodo en Oriente. Es rara y sanciona, en principio, una lealtad reconocida a la causa romana. Fuera de Italia, no confiere ventajas fiscales, pero da la posibilidad de apelar desde cualquier tribunal al tribunal imperial. Los emperadores velan celosamente por que se respete ese derecho, que hace de todo ciudadano un deudor virtual.” (Xavier León-Dufour, Diccionario del Nuevo Testamento, Ediciones Cristiandad, Madrid, 1977, página 143).

Aquí habrá notado que la transliteración del griego, es decir, la forma de pasar la palabra griega a nuestro alfabeto, es un poco diferente; eso no importa, depende del experto, se trata de los mismos términos exactamente en griego. Ahora bien, este componente de distinción respecto de otras personas (aunque no todo el mundo era “persona” en la antiguedad clásica, como era el caso de los esclavos, quieren era cosas) era clave. Por eso el ciudadano se creía “más” que otros.

“El estatus de ciudadano y el instituto jurídico de la ciudadanía se encuentran estrechamente vinculados a la democracia y como esta, son “invenciones” que los Griegos dejaron en herencia a la humanidad.

(…)

Con polite, nos referimos al ciudadano, que es un sujeto diferente respecto al residente y al pueblo. Solamente una minoría de los que viven en la ciudad y en el territorio circundante está conformada por politai, ciudadanos. Dentro y fuera de los muros, vivían también los esclavos, los extranjeros de paso, los extranjeros residentes, inclusive por varias generaciones: los metecos, con hijos y nietos que a menudo nacían y vivían en Atenas, como en el caso de Nicias, el famoso logógrafo, “escritor de discursos”. “  (Enrico    Ferri. «La polis    y    el    polites:    orígenes    y    características    de    la    categoría    de    ciudadanía», Cuadernos Electrónicos de Filosofía del Derecho
CEFD, Número 34 (2016) ISSN: 1138-9877 | DOI: 10.7203/CEFD.34.9262, p. 115)

Ser ciudadano era motivo de orgullo. La frase clásica es “civis romanus sum” (“soy ciudadano romano”), como recuerda Cicerón en Contra Verres con eco hasta nuestros días para proclamar el estado de ciudadano de alguna nación. “Yo soy ciudadano de tal o cual nación” suena y otra vez.

Ser ciudadano también significa un conjunto especial de derechos y deberes, también en contraste con otros.

“La comunidad política es la comunidad de los ciudadanos, que no se identifica ni con la comunidad social en su conjunto, ni con la económica, militar, religiosa o ritual. Los esclavos, por ejemplo, pueden formar parte de la flota, de la economía, pueden inclusive ser incluidos en prácticas religiosas como los misterios, así como los metecos están en la base de la economía ateniense, pagan los impuestos y cumplen el servicio militar, pero no son ciudadanos; no participan en las asambleas, en la boule, en los tribunales, en las magistraturas y no pueden ser elegidos para la estrategia o para los cargos militares.” (Enrico    Ferri. «La polis    y    el    polites:    orígenes    y    características    de    la    categoría    de    ciudadanía», Cuadernos Electrónicos de Filosofía del Derecho  CEFD, Número 34 (2016) ISSN: 1138-9877 | DOI: 10.7203/CEFD.34.9262, p. 119)

El concepto de ciudadano fue extremadamente importante, entonces y ahora. Precisamente, uno de los momentos más relevantes de la historia de Roma es la extensión de la ciudadanía a todos los hombres libres del imperio.

“…fue una tendencia del régimen imperial extender el ordenamiento municipal fuera de Italia, y aplicarlo a muchas comunidades provinciales, como un medio de unión, que fomentaba además la romanización. Gradualmente, los emperadores, en ciertos territorios, concedían colectivamente la ciudadanía a ciudades completas, convirtiéndolas así en municipios. Al mismo tiempo, en el ejército, se otorgaba, de manera individual y automática, la civitas Romana a los legionarios y a los auxiliares no romanos en el momento de licenciarse.

El instante culminante de esta política de ampliación de la ciudadanía se produjo con la constitutio Antoniniana de civitate, del emperador Antonio Caracalla en el 212 d. C.8. Con ella se consiguió la igualdad jurídica de los miembros libres del imperio, con la excepción de los dediticii9, y se produjo la transformación del organismo político ciudadano en otro unitario y universal, con lo que desaparecieron las diferencias entre cives y peregrini. De acuerdo con una de las interpretaciones dadas modernamente al edicto de Caracalla, con él se habría perseguido precisamente la unificación política de todos los habitantes del imperio.” (Bancalari Molina, Alejandro. (2004). Coexistencia o enfrentamiento entre el Derecho Romano y los Derechos locales de las provincias. Revista de estudios histórico-jurídicos, (26), 25-39. https://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552004002600001)

Pero, ¿qué es lo característico de ser ciudadano? Escuchemos a Aristóteles en La Política:

“Un ciudadano sin más por ningún otro rasgo se define mejor que por participar en las funciones judiciales y en el gobierno.” (Aristóteles. Aristóteles II (Biblioteca Grandes Pensadores) (Spanish Edition) (Posición en Kindle6506-6507). Gredos. Edición de Kindle).

Resulta por tanto necesario recuperar el concepto de ciudadano en su aspecto positivo, es decir, aquella persona que ejerce sus derechos y deberes frente a una sociedad, aprovechan los poderes de que goza para construcción de esta en beneficio común, ya que todos son personas, no como en la antigüedad clásica. Con el orgullo que eso provoca.

INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA

«Ciudadanía romanda» en la Gran Enciclopedia Aragonesa

¿Cómo se localiza la exposición de motivos de una ley?

La exposición de motivos de una ley es el documento que se aporta inicialmente con el proyecto presentado al Congreso, que tiene como propósito justificar aquel, indicando su origen conceptual,  méritos y necesidad, entre otros aspectos. Aunque en otra nota señalé el valor general de las exposiciones de motivos (“La exposición de motivos como elemento hermenéutico”), es preciso recordar lo previsto en nuestro Código Civil:

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El origen del plebiscito: el «plebis scitum»

Todo el mundo ha escuchado hablar de los plebiscitos, y algunos, al menos aquellos que tienen algún conocimiento de derecho, deben saber que una cosa es plebiscito y otra referendo. Antes de hablar del origen de la primera figura, recordemos que en la Constitución se distinguen:

"Artículo 40, C.P..- Todo ciudadano tiene derecho a participar en la conformación, ejercicio y control del poder político. Para hacer efectivo este derecho puede:

(…)

2. Tomar parte en elecciones, plebiscitos, referendos y consultas populares y otras formas de participación.

(…)"

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Clásicos internacionales de jurisprudencia: el pleito por la patente del ENIAC

Todo el que conoce algo de historia de la computación tiene noticia de que la primera computadora electrónica fue ENIAC (Electronic Numerical Integrator And Computer), sin embargo, pocos saben que alrededor de ese dato se desarrolló un importante pleito judicial en Estados Unidos, cuyo juicio ha sido calificado como uno de los más largos de la historia (cinco años), y que tuvo como propósito discutir lisa y llanamente la patente del ENIAC y, de contera, definir quién había sido el inventor del primer computador.

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La tarjeta de identidad postal

La tarjeta de identidad postal en Colombia: un documento que sirvió como identificación aunque no se concibió para ese fin

Hay un asunto que refleja una histórica confusión en ciudadanos de mayor edad como a algunas autoridades: la tarjeta de identidad postal. ¿La razón? Muchos creen que ese documento era equivalente a la tarjeta de identidad o, en general, equivalente a un documento de identificación similar a los que actualmente expide la Registraduría Nacional del Estado Civil, lo cual motivaba periódicamente consultas al hoy Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (antes Ministerio de Comunicaciones). Esa situación fáctica estaba respaldada por las normas vigentes. Sin embargo, la tarjeta de identidad postal no fue concebida como un documento de identificación ciudadano de propósito general, sino que -como aún lo es conforme instrumentos internacionales que se mencionan más adelante- es un documento para fines postales. Es un curioso caso donde el sentido práctico llevó a una situación legalmente aceptada, como quizás ha pasado en otros escenarios. Veamos.

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Los 40 años de Internet

El pasado 5 de Diciembre, sin que muchos se dieran cuenta, se cumplieron 40 años del día en que el Defense Department’s Advanced Research Projects Agency (ARPA) conectó cuatro computadores para crear la denominada «red de redes». El nombre «INTERNET» apareció en los 80s, pero todo comenzó ese 5 de diciembre de 1969. La prestigiosa revista Scientific American ha publicado un extenso reporte, en el cual se analizan en profundidad diversos asuntos relacionados con ese aniversario (televisión, privacidad, en fin). El reporte se titula "The Internet at 40", y es material de lectura obligatoria para todos los estudiosos del sector de las comunicaciones y especialmente de la sociedad de la información. Clic aquí para ir al micrositio del reporte.

Primera norma en Colombia sobre intercambio de datos entre computadores

El 2 de agosto de 1982 se expidió el DECRETO NUMERO 2328 DE 1982 "por el cual se dictan normas sobre el servicio de transmisión o recepción de información codificada (datos) entre equipos informáticos, es decir, computadores y/o terminales en el territorio nacional" (DIARIO OFICIAL Aí‘O CXIX. N. 36080. 2, SEPTIEMBRE, 1982. PAG. 647).

Es una norma que versa sobre transmisión de datos. La reglamentación concreta del caso se atribuyó a la hoy extinta TELECOM. Veamos solamente dos de los artículos del decreto:

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